VIDEO | Museólogo y facilitador del patrimonio cultural: el acercamiento de Amadeo Laurín
Desde tiempos remotos, la humanidad sintió la necesidad de preservar, de coleccionar aquello que explica quiénes somos y nuestra historia: objetos antiguos, reliquias, restos de civilizaciones, piezas capaces de narrar un fragmento del mundo. Con el paso de los siglos, esa pulsión dio forma a instituciones: los museos, que trascendieron a los imperios que los crearon.
La Real Academia Española define “museo” como el “lugar en que se conservan y exhiben colecciones de objetos artísticos, científicos o de otro tipo”. Pero, en realidad, un museo es mucho más: es un dispositivo de memoria colectiva, una máquina de tiempo que resiste al olvido y que nos recuerda que cada sociedad deja huellas que merecen ser contadas.
Desde la Antigüedad, con el Mouseion de Alejandría (siglo 3 antes de Cristo) y las cámaras del tesoro de Egipto y Mesopotamia, como los hallazgos en la tumba de Tutankamón, pasando por la Edad Media, cuando la preservación de objetos era principalmente religiosa y exclusiva de monasterios y catedrales; desde los “gabinetes de curiosidades” o “cuartos de maravillas” de nobles coleccionistas en el Renacimiento, considerados precursores de los grandes museos modernos, hasta la fundación de estos, como el British Museum (1759) y el Louvre (1793), abiertos al público y con vocación educativa, científica y cultural.
A miles de kilómetros de ahí, esta historia atravesó, quizás por casualidad, aunque él afirma que por “causalidad”, a un joven recién salido del colegio, y terminó dedicando su vida a los museos de Neuquén y Río Negro: Amadeo Walter Javier Laurín. Comenzó en Viedma, cuando una arqueóloga lo llevó del centro de la plaza al Museo Eugenio Tello, ofreciéndole su primer trabajo.
Ese contacto con especialistas en arqueología, paleontología e historia lo marcó: estudió museología en La Plata y Buenos Aires y completó un magíster en Cultura Pública. Hoy combina la docencia universitaria con la asesoría a museos provinciales y municipales, diseñando recorridos, montajes y experiencias inmersivas. Su trabajo busca acercar a todo tipo de público al patrimonio cultural, integrando creatividad, tecnología y educación.
A lo largo de su carrera, Amadeo asumió diversos roles en la gestión cultural. Fue director del Museo Lorenzo Víntter y del área de patrimonio arqueológico y paleontológico de Río Negro, y trabajó como asesor del Consejo Federal de Inversiones en Buenos Aires. “Pasaron cosas muy lindas”, recuerda, refiriéndose a esos años de aprendizaje y desafíos. Su experiencia lo llevó a desarrollar un enfoque integral: coordina exposiciones, diseña proyectos educativos y supervisa montajes, manteniendo siempre un contacto cercano con los equipos de trabajo.
Un día típico de Amadeo combina la asesoría a museos con la docencia. Actualmente, es asesor del Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén y de otros espacios culturales municipales, además de impartir clases en la Universidad Nacional del Comahue.
Su labor implica pensar estrategias para atraer visitantes, mejorar la experiencia de quienes recorren los museos y adaptar los contenidos a públicos diversos. “Un día mío tiene que ver con hablar de patrimonio cultural, hablar de nuevas tácticas y estrategias para presentar el patrimonio al público”, explica.
Para Amadeo, cada tipo de museo, arqueológico, paleontológico o de arte, requiere adaptaciones específicas, pero los principios son similares: “Uno trata de ser un facilitador… Esto es como cuando alguien te dice que no va al Museo Nacional de Bellas Artes porque no entiende. Yo siempre digo: no se trata de entender. Esto es cuestión de si algo te gusta o no te gusta”. Su mirada privilegia la experiencia del visitante por encima de la rigidez y exclusividad académica.
La innovación tecnológica es otra herramienta clave en su trabajo. Amadeo desarrolla proyectos de recorridos inmersivos 360, salas de escape y otras estrategias interactivas que permiten a los visitantes aprender sin darse cuenta y adaptarse a los tiempos que corren.
“Cuando un chico diseña un recorrido inmersivo y se convierte en curador virtual de una muestra, casi no se da cuenta de que aprende”, comenta, resaltando cómo la tecnología se integra al aprendizaje y al disfrute del patrimonio.
Además, busca incluir voces diversas en el proceso. Considera esencial permitir que estudiantes y jóvenes participen en la planificación y evaluación de las experiencias, porque sus aportes enriquecen los proyectos. Este enfoque, dice, podría aplicarse a distintos ámbitos de la sociedad, fomentando la innovación y la mirada de las nuevas generaciones.
Amadeo también reflexiona sobre la particularidad del trabajo en museos en Argentina. A diferencia de modelos más sectorizados en el exterior, aquí los profesionales aprenden a abarcar múltiples tareas: desde el diseño hasta la iluminación y la puesta en escena.
“Somos muy inquietos… siempre vamos un poco más allá y queremos participar en muchos elementos”, destaca, valorando esa versatilidad como una fortaleza del sector local.
Su mirada se proyecta hacia el futuro con entusiasmo. Considera que la educación no formal en los museos es central y que preservar la memoria de la comunidad es un deber ineludible.
Al mismo tiempo, cree que los museos deben adaptarse a las nuevas generaciones, combinando historia y tecnología para generar experiencias atractivas y significativas. “Creo que el puntapié inicial está en la educación dentro de los museos, una educación no formal, y todo lo que un museo puede resguardar a futuro”, afirma, sintetizando su visión.
Finalmente, Amadeo no olvida la dimensión humana de su trabajo. La interacción con otros profesionales, visitantes y jóvenes estudiantes alimenta su pasión y su creatividad.
Para él, el coleccionismo y el interés por la cultura no desaparecen; solo cambian de forma, y su labor consiste en conectarlos con el patrimonio y compartirlo con la sociedad: “Hay como un aprendizaje muy grande en función de decir que lo que vos tenés en realidad es de dominio público. Debería hacerlo porque si no es algo muy aburrido”, reflexiona, mostrando el equilibrio entre amor por las piezas y responsabilidad social.








Seguí todas las noticias de NOVA Neuquén en Google News







