Lucila Crexell, la exsenadora que vendió su voto en la Ley Bases, fue premiada con un mejor carguito
El Senado dio un paso clave para que Lucila Crexell se convierta en embajadora en Canadá, pero lo hizo en un clima tenso ante las sospechas de que su voto a favor de la Ley Bases ha sabido tener un precio.
La comisión de Acuerdos firmó el dictamen con 13 respaldos, en medio de denuncias del peronismo que apuntan a un supuesto intercambio de favores: el voto a la ley bases a cambio del cargo diplomático.
El avance del pliego no logró disipar las dudas. Por el contrario, las profundizó. Desde el bloque opositor remarcan que no se trata solo de una designación, sino de un hecho que compromete la credibilidad institucional.
La decisión de avanzar sin aclarar las acusaciones deja expuesto al Senado y refuerza la idea de que los cargos pueden utilizarse como moneda de negociación política.
La senadora Florencia López calificó la situación como una “irresponsabilidad”, al advertir que se impulsa a una funcionaria bajo sospecha de cohecho.
En la misma línea, Juliana Di Tullio fue tajante: la oposición votará en contra porque considera que la postulación está “viciada” y exige explicaciones por un episodio que define como gravísimo.








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